Mis lecturas de abril

La ciudad que nos unió – N.K. Jemisin
Desde hace ya algún tiempo Jemisin se ha convertido en una de mis autoras contemporaneas de referencia. Su calidad como escritora es indudable, y su capacidad para golpear al lector, hacerle sentir, llorar, emocionarse, y ¿por qué no? ver el mundo con una mayor dosis de esperanza se convierten en algo muy necesario en nuestros días.
Nueva York no es mi ciudad favorita, pero es una amalgama que Jemisin ama y nos transmite ese amor en las páginas de esta obra, rayando en la devoción. No soy capaz de dejar de recomendarla.

El mundo que forjamos – N.K. Jemisin
Segunda parte de la bilogía de las Grandes Ciudades, retoma donde dejamos la primera, que no obstante funciona perfectamente como obra independiente.
Jemisin sigue narrando, en esa mezcla de épica, del día a día de la ciudad y de terror cósmico lovecraftiano la lucha de Nueva York contra R’yleh. Posiblemente mas lenta y reposada que La ciudad que nos unió, pero sólo por la batalla entre ciudades este libro merece la pena. Ciudades como kaijus, luchando codo con codo contra un terror lovecraftiano en la bahía del Hudson. Nunca supe que necesitaba leer eso hasta que Jemisin me lo sirvió en bandeja.

Separate Paths: Lenapes and Colonists in West New Jersey – Jean R. Soderlund
Y como una cosa lleva a otra, me dio por descubrir algo sobre los lenapes, reivindicados por Jemisin en su obra.
En concreto esta obra nos habla de los inicios de la colonización de New Jersey, y como los colonos cuáqueros y otros emigrantes del viejo mundo afectaron a los medios de vida de los nativos. Es apreciable la diferencia entre grupos relativamente mayoritarios en la zona, como los cuáqueros, con una fuerte organización y pretendiendo aislarse de otros sectores (como los gobiernos coloniales británicos), con otros grupos minoritarios de colonos, como finlandeses, suecos y holandeses, que conociendo su escasa influencia (y habiendo llegado antes y en forma más dispersa) establecieron una relación completamente diferente con los Lenapes.
Es interesante separarse de los tópicos de la colonización y descubrir un poco mas de aquellos que vivían en las Américas antes de que el europeo las «descubriera».

El Eternauta 1969 – Héctor Germán Oesterheld y Alberto Breccia
Reconozco que nunca he sido un especial devorador de cómics, aunque tengo mis propios fetiches al respecto.
La obra de Breccia me ha fascinado. Sus sombras, su capacidad de transmitir con figuras simples. No emplea un trazo limpio, ni es necesario para mostrarnos el caos de una situación extraordinaria. El guión de Oesterheld me ha recordado que muchas veces olvidamos que mientras España estaba bajo una gris dictadura, la ciencia ficción era un campo en expansión, no solo en la órbita anglosajona, sino también en sudamérica, quizás como una evolución de corrientes literarias propias como el realismo mágico. El eternauta bebe de la ciencia ficción clásica y se adereza con el sabor de una Argentina más allá del tópico, una Argentina moderna, urbana y mágica.

Las tres hijas del rey muerto / Las tres muertes de la reina – María Tena Tena
Segunda bilogía en un mes. No se si felicitarme o preocuparme por si me vuelvo adicto al formato.
María Tena nos ofrece a lo largo de estos dos libros una historia muy bien trazada, con personajes que amas y odias con todas tus fuerzas. Una obra que, como las buenas obras de fantasía, te dejan con ganas de saber más sobre el mundo donde se desarrolla.

Le destin de Picsou – Fabio Celoni
Os comentaba que tengo algunos fetiches en materia de cómics. Este es uno: Scrooge McDuck, Gilito McPato.
En esta obra, Fabio Celoni, retoma un tema de Romano Scarpa, uno de los grandes dibujantes de patos italianos. Alejándose a nivel gráfico de la obra más tradicional, que sigue los pasos de Carl Barks y Don Rosa, nos ofrece un dibujo más colorista, más moderno, pero también con el sabor característico de la aventura más clásica, con guiños a historias clásicas de Gilito.













